Mostrando entradas con la etiqueta Combustibles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Combustibles. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de abril de 2009

DÍA DE LA TIERRA


¡Feliz día de la Tierra!

Hoy día 22 de abril se celebra desde hace 39 años el día de la Tierra.

Desde que el primer día de la Tierra se celebró el 22 de abril de 1970, muchos han sido los pasos que se han dado en el avance del cuidado de nuestra Tierra. La conciencia ambiental va aumentando poco a poco, y acciones diarias como el reciclaje en nuestros hogares, la colaboración con campañas de ahorro de energía como "La hora del planeta" ha ido proliferando, la conciencia de que el agua dulce y potable es un bien escaso y que por tanto hay que utilizar sin derrochar empieza a estar presente en nuestras cabezas.

Es cierto que la sociedad sigue creciendo, que aún son muchísismas las amenazas que acechan a la Tierra día tras días. Por eso días como hoy, que nos ayuden a darnos cuenta de que la Tierra es un tesoro del que dependemos para vivir, son importantes, pues son un aliciente para saber que entre todos podemos, y que cada pequeña acción cuenta.

¡Ánimo y feliz día de la Tierra!

viernes, 17 de abril de 2009

PARA EL FIN DE SEMANA...

Viendo que ya es viernes, queremos dejaros un mensaje para que podais disfrutar del fin de semana.
Aunque las predicciones meteorologicas en España, no son muy alentadoras para los amantes del sol, aprovechad los ratitos de tregua de agua para aparcar el coche un rato y pasear, pues además de ser muy desestresante, evitar atascos y ser un buen ejercicio para nuestra salud, es una forma de contribuir a que mejore la calidad de vida en las ciudades.

Aquí va esta ilustración de Hipo, Popo, Pota y Tamo del ilustradorRamón Rodriguez.





¡Buen fin de semana! (¡y mejor paseo!)

martes, 2 de octubre de 2007

Congruencia, Consumo y Sotenibilidad

Utilizo con frecuencia la Nacional I en su primer centenar de kilómetros y contemplo a menudo el trasiego de piezas de aerogeneradores. Las combinaciones son variadas: aspas sueltas, las tres juntas en una especie de jaula, el gigantesco vástago que eleva el generador o la carcasa que lo aloja. Lo que sorprende es que estos transportes excepcionales no realizan el viaje en un sentido, sino que casi son tan abundantes en un sentido como en otro.

Creo que la introducción es pertinente porque retrata las consecuencias de dejar las buenas ideas exclusivamente en manos del mercado. Los cada vez mayores artefactos encargados de aligerar nuestro debe con los combustibles fósiles, empiezan su andadura engrosándolo, ya que las grandes compañías energéticas se ajustan a la inexorable ley de la oferta y la demanda y unas veces los generadores deben ser más baratos en el sur y otras en el norte. Y ya que de compañías energéticas hablamos, quizás la buena idea original pasaba más por disminuir individualmente, todos y cada uno, nuestra huella ecológica que por seguir atrapados en las “redes de las eléctricas”, consumiendo las mismas o aún mayores cantidades de energía y con impactos que no deberíamos asumir.

El mercado, por supuesto con nuestra anuencia como consumidores, está retrasando gravemente el reemplazo de los combustibles fósiles en la locomoción. Distorsiones especulativas como la de los precios de los alimentos básicos con la excusa de los biocarburantes, la paradoja de la exención tributaria a vehículos de gran cilindrada o biplazas y la poca apetencia que para los compradores de automóviles despiertan los híbridos por su precio y bajas prestaciones, deberían hacernos pensar. Casi con seguridad, el futuro más viable está configurado por vehículos eficientes y lentos, transporte colectivo, austeridad y solidaridad.

Cada vez que el capital se adueña de las propuestas de cambio estas se generalizan, pero al precio de que la ciudadanía se anestesie, aliviada por no tener que soportar cambio alguno ya que sus proveedores se encargan de todo. La única decisión consiste, como hasta ahora, en elegir el modelo de vehículo, porque ya todos son ecológicos. Ahorrar, renunciar, compartir... no tienen razón de ser ahora que ya podemos enchufarnos a la energía verde. ¿Qué sentido tiene ejercer nuestro poder de consumidores a costa de sacrificio para cambiar las leyes del mercado si lo verdaderamente sostenible es la miseria... de otros?

Autor: Andrés Bermejo

Refugiados de la Tierra